Atardecer

Te pedí que recordaras el más bello atardecer que habían contemplado tus ojos. Me gustaba ver tu cara cuando te hacía todo tipo de preguntas extrañas, inesperadas. Esa ocasión no fue la excepción. Como pudiste, sonreíste y levantaste ligeramente la cabeza, buscando en esa parte del cerebro donde se guardan los recuerdos, el más bello de los atardeceres acumulados. Continúa leyendo Atardecer

Desterrar

Decidir dejarte no fue fácil, ¿quién como tú para enloquecerme, para alzarme al cielo, para hacerme soñar, reír, ilusionarme, creer? Ese fue mi error, creer de más -uno siempre cree-. Por eso debo cortar de tajo, arrancarte de raíz, dejarte con “lo nuestro”, con lo que “tuvimos” y empezar de cero, con muchos kilómetros de por medio. Continúa leyendo Desterrar

Habana

Vine a morirme a La Habana. No sé si me tome un par de semanas, tres meses o cuatro años, pero lo tengo decidido. Que sean su calor, su sal, su humedad, su olor, sus ruidos, sus calles con edificios derruidos, sus sexosas mujeres, sus avispados hombres, su morbo, sus sueños incumplidos, sus promesas, las que consuman los últimos días de mi vida. Continúa leyendo Habana

Amigos

Conocí a Jacinto y a Ernestina cuando llegamos a Colima. Íbamos rumbo a Nogales, pero a mi padre le contaron que cerca de Tecomán estaban contratando para la pizca del limón. ¿Cuánto pagan, viejo?, preguntó mi madre. 90 diarios, pero somos tres, dijo voltéandome a ver, con lo que daba por entendido que también me llevarían a la cosecha. Continúa leyendo Amigos

Imperio

Decir que llegué a Londres una fría mañana de *cualquier mes* es caer en un lugar común. En esta isla todas las mañanas son frías, la única diferencia es que unas son más frías que otras. Como me di y pude entender, conseguí tomar el DLR que me acercó hasta una estación del Tube, y del mismo modo llevé mis pasos hasta la London Brigde Station. Continúa leyendo Imperio