20 años: -19

Luego del accidente fui llevado a la Cruz Roja de Salamanca Guanajuato, donde pasé hasta después de las 6 pm de aquel 9 de agosto; por la gravedad de mi situación -aún no diagnosticada pero evidente- fui trasladado al Hospital de la Parra en León. Mas dadas las complicaciones hospitalarias que se presentaron, gracias a la valiosa intervención del Padre Chapis y el Dr. Juan Luis Soto fui llevado la noche del 19 de agosto al Hospital Santa Margarita en Guadalajara, cerca de Av. Federalismo (la imagen de cabecera es de su patio interior).

Allí fui recibido por la responsable de Terapia Intensiva hacía ya 25 años, la Madre Silvia Valle, quien desde el instante que llegué al recinto a su cargo hasta el 30 de septiembre que me trasladaron a Monterrey para continuar la travesía médica, junto con su equipo de calificadas enfermeras puso el 200% en el cuidado a cada minimísimo detalle encaminado a mi recuperación.

Por mencionar un ejemplo: recuerdo UNA noche que me prestaron un walkman para distraerme un poco durante la velada (traía alrevesado el sueño y me pasaba lentísima la noche. Bueno, todavía jaja). Cuando por la mañana se enteró, ordenó que junto al baño matutino me dieran un intensivo lavado de oídos porque los audífonos eran un foco de microbios y debido a lo debilitado de mi sistema inmunológico podía pescar alguna infección. No se lo dije porque apenas hasta ahorita que lo escribí lo pensé: ¡Madre! Estaban dándome una bomba de antibiótico, créame que era cuasiimprobable que sucediera 😛

Si lo anterior no se lo dije, por expresarle mi gratitud en cuánta oportunidad posterior he tenido no ha faltado, tanto acompañado por mi familia las primeras veces como por mi cuenta cuando empecé a viajar solo: visitar el edificio de Garibaldi y Juan Cumplido para encontrarme con ella, ya retirada y afectada de su salud al punto de estar desde hace 5 años en el ala de religiosas enfermas, se volvió una grata cita.

Hace rato, pensando en este escrito, contacté a una de las enfermas a su cargo que conocí en mi última visita el pasado octubre. Me platicó que a las religiosas en su situación las trasladaron a una casa hecha ex profeso para su cuidado y que le ha sentado bien el cambio de hábitat, hasta me compartió una foto en tiempo real (a la derecha en el collage).

Concluyo compartiéndoles una frase muy suya, una jaculatoria reiterada ante la habitual pregunta «¿Cómo ha estado?: Aliviada y sin sanar». Me llena de dicha ser del privilegiado club que le debemos a su pasión por el bienestar del prójimo seguir en este mundo aliviados y sin sanar.

Un comentario sobre “20 años: -19”

  1. Cuando estabas en Salamanca, se decidió trasladarse primero porque no tenían los elementos necesarios para atenderte en el lugar, pero activaron la urgencia cuando comenté a una enfermera que olia a piel quemada y que no sentias lo que te habia quemado la lampara que tenían alli.

Los comentarios están cerrados.