20 años: -20

¿Hiciste de peque, o en la escuela, o tal vez más grande, la actividad de meter en una cajita una serie de recuerdos del momento con el fin de enterrarlos o guardarlos en un sitio inexpugnable para abrirla de nuevo dentro de eeeequis años, a modo de «Cápsula del Tiempo»?

De buenas a primeras se me viene a la mente que es algo muy gringo, como la premisa de la que parte la película Knowing con Nicolas Cage. Si lo llegaste a hacer, si lo acostumbras de vez en cuando ¡qué a todo dar! Lo más cercano en mi caso, pero dejé de hacerlo hace un par de años, fue enviarme un correo «al futuro», del 24 o 31 de diciembre a 12 meses después.

Lo menciono porque justo hoy faltan 20 días para el 9 de agosto. Y este 20 de agosto se cumplirán 20 años de aquel 9 que me cambió la vida. Me siento muy contento por andar ya llegando, con el esfuerzo, entrega, cariño y solidaridad de mi familia, amistades, médicos y un etc, que no hay palabras ni hechos, me atrevo a decir, para agradecer.

Pero, a fin de consignarlo para esta historia que, de buenas a primeras A MÍ ME IMPORTA, dedicaré 20 minutos los próximos 20 días a partir de hoy para echar en una invisible cápsula del tiempo algún «algo» significativo que me haya ocurrido en este lapso de tiempo, que quedará [no creo alcanzar otros 20 años, porque ni siquiera es cuestión de creerlo, es cuestión de salud primordialmente] para reírme, emocionarme, sonrojarme, o inspirarme cuando le eche un ojo.

Como suelo reiterarlo: gracias por leer, lo aprecio mucho.

Comenzaré haciendo un poco de trampa -al fin y al cabo es mi cápsula del tiempo y guardo lo-que-yo-quie-ra. Agrego la que es seguramente la última foto que tengo en pie, que marca en su esquina 4 de julio del 2000.

Voy a Google y me dice que fue martes; me extraña ya que las vueltas al Mercado de Abastos de la CDMX eran regularmente los sábados, pero como amigo y asistente no oficial del Padre Luis Miguel, quien me acompaña, seguro con algunos ‘posnos’ nos dimos la vuelta a surtir la despensa de la semana.

Estamos en el estacionamiento de la azotea del área de Abarrotes, ya habríamos terminado el recorrido por los locales donde surtíamos, y estábamos por dirigirnos de vuelta a casa, en Huipulco. No recuerdo al autor de la foto pero sí la enjundia de mis apenas cumplidos 21 años, y la maraña de pensamientos, embrollos y esperanzas que me acompañaban. C’est la vie.

2 comentarios sobre “20 años: -20”

  1. vecino mío eres grande y tú historia es ejemplo de perseverancia gracias por compartir, me das mucho orgullo y estoy segura que serás un adulto mayor muy Millenial sigue compartiendo tus escritos 👏👏👏 saludos!

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