Sueño de un libro de verano

El pasado 23 de de diciembre cumplió 5 años el primer blog que lancé con un propósito no personal, Blog en Serio, mediante el cual en marzo del año siguiente (2008) tuve oportunidad de ser contactado por Cecilia Nuñez para colaborar en la red de sitios web española Redgiga. De abril a junio estuve a modo de prueba, después de la cual permanecí hasta octubre de 2011 a cargo de la administración de WinRed, entrando de este modo al mundillo de la redacción y corrección de contenidos para Internet, una de las tareas, además del levantamiento de sitios bajo WordPress y Drupal, en las que actualmente me desempeño.

Por lo tanto, embebido de nostalgia (de la buena) por los 5 años como escribidor, se me ocurrió redactar un libro a manera de concretar mi gusto por las letras, el cariño que les tengo desde temprana edad y el amor que les profeso –a raíz de mi accidente- al convertirse en mi vehículo de expresión predilecto e inagotable materia prima de mi trabajo. Desde luego que no fue una ocurrencia en el estricto sentido de la espontaneidad, tal intención he venido albergando desde hace algunos años pero la fecha me resultaba idónea como concretización de una etapa de mi vida.

Haciendo un repaso mental, caí en cuenta que desde julio de 2002 he recurrido a diferentes espacios en línea para compartir con mis amigos las experiencias y acontecimientos que vivo, filosofadas y razonamientos que eventualmente me atraviesan, las cuales me he sentido con el gusto de compartir como una manera de “salir-de-mí”. Por lo tanto, y aprovechando han transcurrido 10 años desde entonces, consideré la opción de organizar un compendio con los escritos más rescatables que he redactado desde entonces, algunos autobiográficos, otros ficticios basados en anécdotas personales o ajenas, unos más derivados de situaciones anímicas o sociales muy puntuales y, a raíz de mi empleo intensivo de Twitter a partir del 2008, un conjunto de citas de autoría propia de la más variada índole que he ido coleccionando en El Necio. Por sorpresa no fue poco el contenido y a manera de colofón decidí redactar un texto exprofeso dedicado a uno de mis escritores y poetas favoritos, Mario Benedetti, reponiendo así otro que le escribí el día de su fallecimiento y que se extravió en la actualización de uno de mis blogs.

Contando ya con la recopilación, los primeros días del año contacté a Magaly Pinal, amiga y editora de profesión, a quien externe mi decisión de llevar a formato físico mi conjunto de apuntes, y además de recibir su apoyo en la corrección de estilo de los textos, solicitar su asesoría para concretar este propósito. Me puso al tanto de las necesidades primarias y el día 15 enero le enviaba un documento de Word con los textos (30 relatos, 10 poemas y 50 frases), revisados ortográficamente y con ligeras adaptaciones en algunos casos para una mejor comprensión de su lectura, mismo que también hice llegar a Miguel Cane, a quien en días anteriores había contactado con el fin de solicitarle colaborara con el prólogo del futuro libro, invitación que gentilmente aceptó y de lo cual le estoy muy agradecido. Las expectativas iniciales de acuerdo a la planeación que hice con Magaly era mandar el libro a imprenta a finales de febrero o principios de marzo y disponer todo para su presentación (y posterior venta) el 23 abril tomando como merecido pretexto el Día del Libro.

Una cosa que lamentablemente me caracteriza es no contar con la apertura y comunicación suficiente para externar con mis cercanos aquellas necesidades e inquietudes que abrigo, y fue comprensible cuando el 22 febrero le comparto a Jaime Reyes Retana el proyecto en el que me había embarcado me reprochara no habérselo contado con anterioridad, para contar con su valiosa ayuda y de algunos de sus allegados para la lectura de mis textos y su correspondiente opinión crítica, con la intención de que el resultado final fuera un producto que valiera la pena y no la simple compilación de un conjunto de anécdotas sin la mayor trascendencia. Volviendo Magaly del Distrito Federal (ese fin de semana jugaba Tigres de visitante contra Cruz azul) la puse al tanto de la conversación con mi amigo y el 28 febrero le estaba enviando a Jaime el documento de mis textos ya revisados por Magaly. Si algo me quedaba claro es que el plan de presentar el libro el 23 abril estaba completamente descartado y por encima del simbolismo alrededor de elegir tan significativa fecha correspondía otorgar el debido cuidado al contenido por publicar. Parafraseando a Jaime, me quedé con la frase: «Si vas a batear, intenta batear de jonrón a la primera».

Pasó el mes de marzo sin ninguna noticia respecto a las observaciones del texto por parte de Jaime; pensaba encontrarme con él la última semana del mes en Valle de Juárez, Jalisco, durante una experiencia de campamento para personas con discapacidad (en su mayoría por lesión medular) y en alguna oportunidad abordar el tema, pero me resultó imposible acudir. Fue hasta el 11 abril, hace 22 días, que recibí una de sus emocionantes llamadas (ninguna desde enero del 2001 que la vida nos permitió coincidir ha dejado de serlo) y en la cual, no sin cierto nudo en la garganta, el propio de pronunciar palabras duras pero necesarias, me externara una serie de observaciones que le habían compartido. La primordial entre ellas: que la historia sobre mi vida, narraba tácitamente en el libro, requería consolidarla con una estructura -también tácita- que permitiera al lector transformar aquellas palabras en una narración que pudiera volver propia. Frases como “hay que matar a los hijos”, “¿cómo me sentí después?”, “seducción”, fueron apareciendo en un bloc de notas y mediante las cuales trataba de aglutinar la concisa y nutrida retroalimentación que recibía en ese momento. Tuvo a bien Jaime recomendarme además la lectura de El guion de Robert McKee, para asimilar algunas ideas respecto al seguimiento de una estructura, aplicables a todo proceso creativo, libro que de inmediato conseguí y al que he dedicado mis últimas tardes considerando muy acertada la recomendación.

No hay de momento fecha programada para la publicación -les comparto a modo de primicia que me encantaría coincidiera con mi cumpleaños- pero por encima de mi visceral gusto estará atender con sumo cuidado los ajustes correspondientes para qué el libro (mi libro) quizás no sea una joya de la literatura pero si el firme testimonial de mi paso por la vida, a veces agrio y otras dulce, vuelto palabra.

7 comentarios sobre “Sueño de un libro de verano”

  1. Que agradable noticia….avisa cuando va a ser la presentacion y todos los eventos al respecto, waaww que emocionante aventura eso de escribir un libro!

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